Kinescopio

Allá por los inicios de la televisión en la década de 1940, todos los programas eran transmitidos en vivo sin posibilidad de grabarlos en cinta magnética, como se hizo años después. En esa época si se quería grabar algún programa se hacía colocando una cámara de cine frente a un monitor de video; a esta técnica se le llamó grabación kinescopada y a la cámara que grababa, kinescopio.

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Debió ser divertido y extraño ver a esta máquina que no hacía más que observar (y grabar ) todo el contenido que aparecía día tras días en la pantalla, como un televidente fiel. Quién diría que años después nos hemos convertido en una versión humana de aquellos kinescopios; siempre frente a una pantalla, devorando todo lo que sale de ellas. Ante semejante panorama los más pesimistas verían materializados los mundos distópicos de novelas como 1984 y Un Mundo Feliz, donde la humanidad vive esclavizada por El Gran Hermano a través de un mar de pantallas que observan y deciden las vidas de las personas.

Pero también existe un enfoque más optimista y esperanzador ante nuestra interrelación con la tecnología. En lo personal creo que nuestro futuro está más cercano al mundo retratado en la película Her (2013), donde los sistemas operativos en vez de controlarnos hacen nuestra vida más fácil y nos ayudan a conectarnos con nuestro entorno y nuestros semejantes.

Es cierto que el número de pantallas con las que interactuamos diariamente se ha incrementado rápidamente en la última década. Pantallas para monitorear nuestra salud; pantallas para realizar nuestros trabajos; pantallas para informarnos; pantallas para entretenernos; pantallas por todos lados.

Pero así como la tecnología ha llegado a un punto de madurez también lo ha hecho la humanidad. Ya no somos como aquellos kinescopios pasivos que sólo recibían las imágenes que la pantalla decidía darles, ahora somos unos kinescopios activos que observamos atentamente las pantallas pero decidimos cuando, como y donde hacerlo, kinescopios mas exigentes que elegimos que contenidos consumir y cuales evitar, kinescopios que cuestionamos lo que vemos, lo compartimos con otros y generamos conversación acerca de ello. 

Yo tengo fe en que esta madurez que ha alcanzado la humanidad nos llevará a una simbiosis más sana y nutritiva con el uso de la tecnología y nos permita despegar nuestros ojos de vez en cuando de las pantallas para apreciar y entender mejor a nuestro mundo, a los otros y principalmente a nosotros mismos.

Sergio Ivan

 

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